Año Viejo

Ayayay, ya me tocó! #FinDeAño #2015 #AñoNuevo #Ecuador

Malabaristas… laicos en camino

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Cuando entré a CVX (hace ya 15 años… cómo pasa el tiempo!!!) me explicaban la dinámica CVX como aquella mesa de 3 pilares (espiritualidad, comunidad y servicio). Si una de las tres faltaba, la mesa se caía. Luego, en una visita que nos hicieron Javier Uriarte sj y Franklin Ibañez (desde la hermana CVX Perú), vinieron con la novedad del cuarto pilar, la dimensión personal.

Pero a medida que pasa el tiempo, la globalización hace cada vez más evidente que el mundo ha cambiado, aunque tal vez debo reconocer que en 15 años soy yo el que he cambiado y soy más viejo. La vida se complica, y aumentan las responsabilidades, y más que la imagen de la mesa sostenida por estos tres pilares que defendemos se me hace más evidente la metáfora del malabarista que tiene que avanzar con tres o cuatro pelotas que rotan en el aire -a veces más… familia, trabajo, CVX, amigos-. Camina con las cuatro, pero alternando su permanencia en las manos donde máximo pueden caber dos, una en cada mano. En todo momento hay una que queda en el aire, pero también en cada momento hay una o dos sobre las que trabajo, en la medida de mis capacidades. En la mesa, una imagen estática, cada pilar tiene que tener la misma medida, sino tendremos mesa “chueca”. En cambio, para el malabarista, pretender tener las 3 al mismo tiempo y nivel es ignorar las limitaciones del oficio y la naturaleza de su identidad dinámica. Yo creo que el laico ignaciano tiene que aprender el arte de ser malabarista.

El malabarista es por naturaleza un profesional flexible y creativo. Sostengo que mucho más importante que mantener la vida de oración es cultivar la vida espiritual. No todos los días tenemos tiempo para hacer oración, pero todos los días podemos alimentar nuestra espiritualidad: con el examen de conciencia, visitando brevemente al Santísimo, ofreciendo la jornada con una pequeña plegaria, con la devoción del Ángelus o un denario en la metrovía de ida al trabajo. Cualquiera de estas “prácticas” no nos quitan más de 5 minutos en el día. Por supuesto que la oración es necesaria y hay que buscar siempre espacio para ella, pero seamos realistas, ¿qué madre tiene tiempo o “lucidez” (que no le venza el cansancio) para orar 20 minutos todos los días, no se diga más?

Cuando tenemos un molde para medir, vamos a juzgar a los demás. No creo que haya mayor peligro para la vida comunitaria que el juicio porque en lugar de animar e incluir, el “molde” sirve para excluir a los que consideramos que no calzan con el mismo. ¿Y qué tal si nos estamos midiendo con los moldes incorrectos?

En medio de lo abrumador que pueda parecer la vida cotidiana y las mil responsabilidades que nos caen, sigo confirmando que me siento llamado a una vocación que considero plenamente laical. Si esperamos que sea el cura quien nos “resuelva” las desolaciones, aunque más “contenta y tranquila”, dejaría de ser una comunidad de laicos maduros, y retrocedería para convertirse en la “CVX del cura tal o cual”. Laicos que hacen lo que el cura les “ha dado discerniendo”, sin la capacidad de descubrir la voluntad de Dios, a nivel individual y comunitario. Habremos perdido la oportunidad de aprender lo que el Señor nos ha querido decir en este tiempo de crisis: que hay “fórmulas” que debemos estar dispuestos a abandonar y nuevas prácticas que no debemos despreciar.

¿Cómo ser buena noticia en este mundo? La CVX está llamada a crecer, a vivir su adultez a plenitud. Está llamada a comprender que la vocación laical se realiza no a pesar de la vida familiar y la laboral, sino justamente en ellas. Que ahí debemos ser flexibles, para poder ser creativos, co-creadores de estilos de vida nuevos, más plenificantes. Ahí debemos descubrir cómo construir el Reino, un mundo de justicia y paz, a nuestro alrededor. Ahí debemos ser testimonio para un mundo que es laico, mientras “se gana el sueldo y se educa al hijo”.

El mundo está cambiando, es más complejo que hace 10 o 20 años. Cada uno tendrá ejemplos que lo demuestran: la familia está en crisis, la política está en crisis, la economía está en crisis, la Iglesia está en crisis. Arrupe decía hace más de 30 años que más deberíamos temer dar respuestas de ayer a problemas nuevos que enfrentar con valentía lo desconocido. Yo agrego con creatividad y flexibilidad, como el malabarista.

¿Y tú? ¿Qué opinas de esta imagen? ¿tienes otras que nos ayuden a caminar y crecer con paz y gozo?

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Guarandeña

Guarandeña by Christian Ubilla
Guarandeña, a photo by Christian Ubilla on Flickr.

No es tu vestido,
es tu mirada
la que está llena de colores.
Es tu esperanza
y tu transparencia.
Es tu mirada…

Intocable

Intouchables

Esta es una película imperdible. Mejor dicho, esta es una historia imperdible, porque está basada en la vida real de Phillipe Pozzo di Borgo y el senegalés Abdel Sellou, una parábola maravillosa para nuestro mundo de hoy que suele olvidar una y otra vez qué es lo más importante en la vida… Yo defino las obras de arte como aquellas que son capaces de cambiarte la mirada: sobre la belleza, sobre la sociedad, sobre la vida cotidiana o el mundo interior. “Intocable” es una obra de arte sobre lo esencial.

La película -drama-comedia- repasa la amistad entre un tetrapléjico llamado Philippe y su cuidador Driss, sin ninguna experiencia o formación para ello y recién salido de la cárcel. La historia lleva a preguntarte ¿quiénes son los realmente discapacitados en nuestra sociedad? ¿Cuál  es la real discapacidad detrás de las incapacidades físicas? Intocable expone sin filosofías o teologías, con humor negro e irreverencia, que la vocación más importante para el ser humano… es ser humano. Que la amistad -la amistad real y sin empalagos adolescentes, sincera y transparente, que no tiene miedo de transitar por el borde de la crueldad y la ridiculez- es la experiencia más humana y humanizante de las vocaciones humanas.

A Phillipe, rico y noble, se le cuestiona cómo es capaz de confiar en un convicto, pobre y sin ley, que en el momento menos pensado no tendrá pena -piedad- de él… “Justamente porque no me tiene pena, como todo el mundo…”, porque lo mira realmente como es, lo trata sin cálculos y al acercarse a él sin medirlo desde sus discapacidades lo hace capaz de que él mismo y quienes están a su alrededor lo vean en toda su humanidad, plena y feliz. Plena y feliz, incluso para un tetrapléjico, un desechable de nuestra sociedad, un “intocable” que “ya tiene” predestinada la tragedia para siempre.

Phillipe y Abdul

Phillipe y Abdul

Quizás, los discapacitados somos nosotros, incapaces de entender, distraídos por los espejismos del dinero, el prestigio, el confort o el poder, qué es lo más importante en esta vida… vale la pena aceptar con gratitud nuestras incapacidades porque sólo al reconocer la importancia del otro brilla en toda su plenitud nuestra propia importancia.

No soy un cinéfilo, no pretendo hacer una crítica de la película, así que te dejo aquí algunas fichas de la misma si quieres más información: IMDb y lawebdelcine.

Aquí está el trailer y el link donde puedes verla en línea. La recomiendo mil veces, es de las que deja el corazón satisfecho:

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el viejo que medita en mi bonsai

El que se alimenta de la luz que atraviesa las ramas
El que disfruta ver crecer el césped y caer las hojas de los árboles
El que abraza con gratitud la lluvia
El que respira sereno hasta repletar los pulmones
El que admira los colores, los olores y los sonidos
El que te mira con asombro y profundidad
El que no ha perdido al niño interior pero disfruta las arrugas…

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Coquero

Coquero by Christian Ubilla
Coquero, a photo by Christian Ubilla on Flickr.

el tiempo no pasa
el mar no se va
la arena no se acaba
el coquero aguanta paciente el sol
a pesar de todo el extranjero vuelve

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Como un Niño

Como un Niño by Christian Ubilla
Como un Niño, a photo by Christian Ubilla on Flickr.

Como un niño,
me regalo un segundo eterno
para disfrutarte, alimentarte, acompañarte.
Cualquier acto cotidiano,
que hoy olvido,
por costumbre ignoro,
será útil para contemplarte,
para volver a conocerte,
para asombrarme
y volver a admirarte,
Como un niño…