Intocable

Intouchables

Esta es una película imperdible. Mejor dicho, esta es una historia imperdible, porque está basada en la vida real de Phillipe Pozzo di Borgo y el senegalés Abdel Sellou, una parábola maravillosa para nuestro mundo de hoy que suele olvidar una y otra vez qué es lo más importante en la vida… Yo defino las obras de arte como aquellas que son capaces de cambiarte la mirada: sobre la belleza, sobre la sociedad, sobre la vida cotidiana o el mundo interior. “Intocable” es una obra de arte sobre lo esencial.

La película -drama-comedia- repasa la amistad entre un tetrapléjico llamado Philippe y su cuidador Driss, sin ninguna experiencia o formación para ello y recién salido de la cárcel. La historia lleva a preguntarte ¿quiénes son los realmente discapacitados en nuestra sociedad? ¿Cuál  es la real discapacidad detrás de las incapacidades físicas? Intocable expone sin filosofías o teologías, con humor negro e irreverencia, que la vocación más importante para el ser humano… es ser humano. Que la amistad -la amistad real y sin empalagos adolescentes, sincera y transparente, que no tiene miedo de transitar por el borde de la crueldad y la ridiculez- es la experiencia más humana y humanizante de las vocaciones humanas.

A Phillipe, rico y noble, se le cuestiona cómo es capaz de confiar en un convicto, pobre y sin ley, que en el momento menos pensado no tendrá pena -piedad- de él… “Justamente porque no me tiene pena, como todo el mundo…”, porque lo mira realmente como es, lo trata sin cálculos y al acercarse a él sin medirlo desde sus discapacidades lo hace capaz de que él mismo y quienes están a su alrededor lo vean en toda su humanidad, plena y feliz. Plena y feliz, incluso para un tetrapléjico, un desechable de nuestra sociedad, un “intocable” que “ya tiene” predestinada la tragedia para siempre.

Phillipe y Abdul

Phillipe y Abdul

Quizás, los discapacitados somos nosotros, incapaces de entender, distraídos por los espejismos del dinero, el prestigio, el confort o el poder, qué es lo más importante en esta vida… vale la pena aceptar con gratitud nuestras incapacidades porque sólo al reconocer la importancia del otro brilla en toda su plenitud nuestra propia importancia.

No soy un cinéfilo, no pretendo hacer una crítica de la película, así que te dejo aquí algunas fichas de la misma si quieres más información: IMDb y lawebdelcine.

Aquí está el trailer y el link donde puedes verla en línea. La recomiendo mil veces, es de las que deja el corazón satisfecho:

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La diferencia entre oriente y occidente

Heinrich Harrer y el Dalai Lama

Volví a ver “7 años en el Tíbet” después de algunos años, excelente película, sobre todo porque está basada en la amistad real entre el suizo Heinrich Harrer y el Dalai Lama. Lo que no cuenta la película es un pequeño detalle acerca del pasado de Harrer: fue un nazi comprobado,  miembro de las temidas SA, y más tarde de las SS. En mi opinión, un detalle que hubiera dado más peso a la historia, porque si bien es cierto la película (y el libro) relata una amistad, es primero la historia de la conversión de un hombre, motivado primero por el poder, el prestigio y el ego que impulsa su sociedad, transformado por la sencillez de un niño en una cultura que se mueve en otros valores. Su pasado nazi no hubiera sino hecho más relevante su “metanoia“.

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Cita

¿Cuál lobo gana?

Un viejo indio Cherokee le habló a su nieto sobre una batalla que se libra en el interior de las personas. Le dijo: “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos que llevamos dentro. Un lobo es el pecado: la rabia, la impaciencia, la decepción, el rencor, el resentimiento, el odio, el orgullo, el deseo de venganza, el ego, el orgullo. El otro lobo es el bien: es el perdón, la misericordia, la paz, el respeto, la esperanza, la bondad, la compasión, la confianza, la humildad, el amor…” 

El niño se quedó pensando y luego le preguntó a su abuelo: “Abuelo, ¿cuál lobo gana la batalla?” El anciano le respondió: “Aquél al que tú alimentas.”

La fila 9

¿Han oído hablar de los sobrevivientes de los Andes? En 1972, un avión militar con 40 pasajeros y cinco tripulantes se estrelló en la Coordillera de los Andes en ruta hacia Santiago de Chile.
De las 45 personas que iban en el avión, 12 murieron en el accidente (entre ellas la madre de Fernando Parrado); 5 murieron al otro día, y a los 8 días muere Susana Parrado (hermana de Fernando) debido a sus lesiones.
A los 16 días, una avalancha se llevó la vida de ocho más, y dos jóvenes murieron a mediados de Noviembre por las infecciones de sus lesiones. Los demás, completaron 72 días en la montaña, hasta que fueron rescatados.
Esta es una conferencia que dio Fernando Parrado, sobreviviente de los Andes:

“NINGÚN ÉXITO EN LA VIDA JUSTIFICA EL FRACASO EN LA FAMILIA” 

¿Qué conferencista logra hoy colmar un auditorio de 2,500 ejecutivos y empresarios, muchos con sus mujeres e hijos, y hablar durante una hora y media sin que nadie pierda detalle del tema?
Fernando Parrado, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes, a 36 años de aquella historia que asombró al mundo, consiguió hace algunos meses más que eso: Conmover a un foro de negocios y capacitación empresarial al transmitir las simples moralejas que le dejaron vivir 72 días en plena Cordillera sin agua ni comida.
Fue durante la jornada de cierre de Expo Management 2008. Su presentación, un monólogo sin golpes bajos acompañado por vídeos e imágenes de la montaña, tuvo dos etapas bien diferentes.
En la primera narró, con un relato íntimo repleto de anécdotas, los momentos que lo marcaron de aquella odisea a 4000 metros de altura en la que perdió a buena parte de sus amigos, además de su madre y su hermana. ‘¿Cómo es posible sobrevivir donde no se sobrevive?’, se preguntó. ‘Sobrevivimos porque hubo liderazgos, toma de decisiones y espíritu de equipo, porque nos conocíamos desde mucho antes’, dijo.
Y arrojó un primer disparador: “En la vida el factor suerte es fundamental”.
Cuando llegué al aeropuerto de Montevideo no daban número de asiento para el avión.A mí me tocó, de casualidad, la fila 9, junto a mi mejor amigo. Cuando el avión chocó en la montaña, se partió en dos. De la fila 9 para atrás no quedó nada. Los 29 sobrevivientes al primer impacto viajaban en la parte que quedó a salvo.’ De ellos, dijo, 24 no sufrieron un rasguño. Así, los menos golpeados empezaron a ayudar, actuando como un verdadero equipo. Administramos barritas de chocolate y maní al punto de comer un grano por horas cada uno.
Marcelo , nuestro capitán y líder, asumió su rol para contenernos cuando le preguntábamos qué pasaba porque no llegaba el rescate. Decidimos aguantar.’ Pero días después el líder se desmoronó.La radio trajo la noticia de que había concluido el rescate. ‘¿Cómo hubieran reaccionado ustedes? El líder se quiebra, se deprime y deja de serlo. Imagínense que yo cierro esta sala, bajo la temperatura a -14 grados sin agua ni comida a esperar quién muere primero.’ se hace un Silencio estremecedor de la primera a la última fila. ‘Ahí me di cuenta de que al universo no le importa qué nos pasa. Mañana saldrá el sol y se pondrá como siempre. Por lo tanto, tuvimos que tomar decisiones.
En la noche 12 o 13 nos dijimos con uno de los chicos: «¿Qué estás pensando?» «Lo mismo que vos. Tenemos que comer, y las proteínas están en los cuerpos.» Hicimos un pacto entre nosotros, era la única opción. Nos enfrentamos a una verdad cruda e inhumana.’ Desde la primera fila, decenas de chicos llevados por sus padres escuchaban boquiabiertos.
Parrado apeló a conceptos típicos del mundo empresarial. “Hubo planificación, estrategia, desarrollo. Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: zapatos, bastones, pequeñas expediciones humanas. Fuimos conociendo nuestra prisión de hielo”.
‘Hasta que me eligieron para la expedición final, porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida. Subí aterrado a la cima de la montaña con Roberto Canessa. Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile y nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados. Ahí decidí que moriría caminando hacia algún lugar.’ Entonces sobrevino el momento más inesperado.
Pero “Esta no es la historia que vine a contar”, avisó. Y contó que su verdadera historia empezó al regresar a su casa, sin su madre ni su hermana, sin sus amigos de la infancia y con su padre con una nueva pareja. ‘¿Crisis? ¿De qué crisis me hablan? ¿Estrés? ¿Qué estrés? Estrés es estar muerto a 4000 metros de altura sin agua ni comida’, enfatizó.
Hay que pasar por una cosa así para darse cuenta de la diferencia entre lo importante y lo que no lo es. En general, me siento distinto en la percepción de los problemas del día a día: la gente se complica, yo me volví bastante simple.
Recordó un diálogo fundamental que tuvo con su padre, que le dijo: ‘Mira para adelante para adelante, anda tras esa chica que te gusta, ten una vida, trabaja. Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado, de no compartir tantas festividades con tu hermana, no darme el tiempo de platicar con ellas mis vivencias, no decirles cuanto las amaba’.
Y cerró, determinado: ‘Las empresas son importantes, el trabajo lo es, pero lo verdaderamente valioso está en casa después de trabajar: la familia. Mi vida cambio, pero lo más valioso que perdí fue ese hogar que ya no existía al regresar. No se olviden de quien tienen al lado, porque no saben lo que va a pasar mañana.
Una interminable ovación lo despidió de pie ……
“NINGÚN ÉXITO EN LA VIDA, JUSTIFICA EL FRACASO EN LA FAMILIA”
Si TÚ tienes un cálido hogar, piensa que al igual que Yo:  Eres una persona con Suerte !!! Te tocó de la fila 9 hacia adelante, y créeme…. la mayoría viaja de la 9 para atrás.

El Circo de la Mariposa – Nick Vujicic

Estoy seguro que los mensajes más importantes llegan para desubicarnos, replantearnos los esquemas y recordarnos lo esencial. Lo que debería ser evidente pero que en el día a día se pierden entre las urgencias y las tareas “importantes”. ¿En qué momento lo Valioso fue sustituido por lo Importante?.
Así llegó a mis manos (ojos, lo que sea…) este corto: “El Circo de la Mariposa”. Creo que los verdaderos poetas de este siglo son los directores de películas-cortos-videos como este (20 minutos bien invertidos). Si la poesía es “decir” bonito la esencia de la vida, he aquí la poesía contemporánea…

Hay dos personajes que llaman la atención.

El director del Circo (Eduardo Verastegui) es el claro ejemplo de liderazgo transformacional. Tiene claro los valores, congrega, inspira y hace realidad una visión que agrega valor al mundo. Tiene un efecto real en personas concretas. Habría mucho que hablar de este personaje pero hoy prefiero seguir al segundo.

Will, el hombre sin extremidades es Nick Vujicic, sin efectos especiales es un verdadero caso de la vida real. Ya había observado un video de él en Youtube  y conocía su historia. Es realmente una persona inspiradora, su vida está consagrada a demostrarnos que somos capaces de todo, que no hay obstáculos insalvables y que no hay justificación alguna para la autocompasión… todos sufrimos alguna mutilación en nuestra vida, padecemos algún defecto o cometemos un error que nos mortifica… es parte inevitable de nuestra condición limitada, no somos perfectos. Hay quienes eligen hundirse en la miseria de su situación… hay otros como Vujicic, que eligen levantarse… Mejor que lo explique él en sus palabras: