Mi libroteca…

I love fairy Tales. :)

Mi lugar favorito en un centro comercial es una librería. De hecho, la combinación perfecta, un día cualquiera, es un libro y un café expreso. Tengo una pila interminable de libros por leer. Novelas, ensayos sociológicos, libros de liderazgo, espiritualidad y fotografía. Autores ecuatorianos, uruguayos y algunos ilustres ganadores del Nobel…

Les comparto mi top 8 a la fecha:

  1. Ensayo sobre la ceguera (José Saramago)

  2. El libro de los abrazos (Eduardo Galeano)

  3. 1984 (George Orwel)

  4. La Peste (Albert Camús)

  5. El Cuento de la Patria (Benjamín Carrión)

  6. El Largo camino hacia la libertad (Nelson Mandela)

  7. El Amor en los Tiempos del Cólera (Gabriel García Marquez)

  8. La Perla (John Steinbeck)

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Reseña: Los hombres que no amaban a las mujeres

La película:

Desde los créditos iniciales te das cuenta que estás frente a una película que no es para todo el público (puedes verlo a continuación). Y no lo digo por los desnudos o las escenas de violencia, abuso, de sexualidad ambigua. La trama, los personajes, la ambientación, es oscura, compleja. Para mí, la historia no trata sobre desentrañar un misterio, aunque la intriga es excelente, te atrapa de principio a fin y el desenlace no decepciona. Sin embargo, resolver un crimen es sólo la excusa para desenmarañar la misteriosa psicología de unos personajes difíciles, complejos, para nada convencionales… fascinantes. Sí, digo fascinantes, porque estamos demasiado acostumbrados a los moldes, a las miradas superficiales con visiones románticas de la vida y a veces olvidamos que más allá de los convencionalismos hay otra humanidad, difícil, que también merece ser reconocida, valorada… Una cosa es juzgar filosofías, otra es juzgar a las personas. Y creo que eso plantea la historia, ir más allá de las etiquetas y encontrarnos con toda la complejidad de los seres humanos.

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Elegir el destino…

More about La Quinta Montaña

Después de leer caín, que dejó sembrada semillas de desconfianza (de la buena desconfianza) sobre mi catecismo, fue decisión saludable continuar con “La Quinta Montaña” de Paulo Coelho… Una invitación a confiar en Dios (o el destino, como quiera llamarlo o comprenderlo).

Todos tenemos “hambre” de sentido. Todos queremos vivir una vida con plenitud, sabiendo que estamos haciendo cosas importantes, valiosas, dejando un legado. Dicen que el peor asesinato es el de nuestros sueños… Nuestra vida y nuestras decisiones son un constante responder a esa necesidad… ¿qué nos hace felices?. Y porque hay mucha “felicidad aparente”, todos nos hemos confundido en esa búsqueda y nos hemos perdido en el camino…

El problema no es reconocerse “perdible”, frágil, confundible… ese es un buen paso a la honestidad (con uno mismo); el problema consiste en, sintiéndonos frágiles y confundidos, buscar las respuestas fuera de nosotros (en un recetario de autoayuda, en el horóscopo, en las enseñanzas de cualquier iglesia, incluso en las palabras de un cura…) y olvidar que las respuestas están dentro de uno, en nuestras experiencias de vida (incluso en las dolorosas, o mejor dicho, sobre todo en ellas).

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El caín de Saramago: Dejar de tragar crudo

José Saramago

Hacía buen tiempo que no leía una novela y muchas ganas tenía de leer un libro completo de José Saramago. Leía su blog cuando estaba vivo y me gustaba mucho su estilo, su ironía, su sarcasmo cuestionador hacia nuestras estructuras culturales.

Y Caín no me defraudó. Lectura ligera, amena, cuestionadora… se nos ha enseñado a los cristianos a aceptar ciegamente las enseñanzas del catecismo sin detenernos a considerar el absurdo de algunas de las historias. “Tragamos crudo” como se dice vulgarmente, esas explicaciones que están bien para los niños, pero para nosotros los grandes… Cuestionar(nos) no es pecado!

Saramago cuenta su versión de la destrucción de Sodoma y Gomorra, del diluvio y de la muerte de Abel en manos de Caín: Qué dios (todos los nombres propios los escribe Saramago en minúsculas), que dios tan cruel tenemos que le exige a abraham matar a su hijo como prueba de su fidelidad, que destruye a ciudades enteras (sodoma y gomorra), incluyendo a los “buenos” para castigar a los “malos” y que provoca celos entre hermanos porque prefiere la ofrenda de uno antes que del otro. Es genial la pregunta que pone Saramago en boca de caín: “¿Y los niños? no valía salvar Sodoma por los niños?”.

Las enfermedades, las catástrofes naturales, las desgracias, ¿son castigo de dios?. El silencio de dios ante el sufrimiento, ¿es crueldad?. Qué justicia es la de dios cuando los “buenos” fracasan y los “malos” son exitosos. Los designios de dios son “inescrutables”, lo dice Saramago y lo comparto yo, es una de las frases de cajón más estúpidas que se han creado para justificar la ignorancia. No es Dios el que se equivoca, somos nosotros quienes no comprendemos a Dios. Lo queremos a nuestra imagen, no lo dejamos ser. Él no nos ama porque somos buenos a los ojos de Dios, somos buenos a los ojos de Dios porque él nos ama.

Por supuesto, uno sabe que es una novela, Caín (el libro) no es un anti-catecismo. Sin embargo, uno lo comprende mejor cuando ve en el antiguo testamento un conjunto de historias que hablan NO de las acciones de Dios, sino de la manera de comprender a Dios (y responder a esa imagen) de un pueblo llamado Israel. El antiguo testamento es la historia de un pueblo que va comprendiendo quién y cómo es Dios realmente, rompiendo sus propios esquemas para “dejarlo a Dios ser Dios”.

Es el mismo camino que debemos recorrer cada uno de nosotros, aprender que hay un momento para dejar de tragar crudo…