¿Quieres?

Para hacer un mundo mejor lo primero es querer… ¿Quieres? ¿Realmente quieres desde el corazón? ¿Lo deseas de tal manera que define tus elecciones de cada día, las relaciones con las personas, lo que consumes, cómo gastas tu tiempo, tus pensamientos?

Si no quieres, nada va a cambiar…

…cayendo de rodillas, le dijo: “Si quieres, puedes curarme”.
Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Sí quiero…”

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Espolea

Gallo by Christian Ubilla
Gallo, a photo by Christian Ubilla on Flickr.

Se me queda dormido el mundo.
Instalados en el confort
se mueren vivos.
Espolea, agítalo, zarandéalo…
que se me queda dormido el mundo.

La diferencia entre oriente y occidente

Heinrich Harrer y el Dalai Lama

Volví a ver “7 años en el Tíbet” después de algunos años, excelente película, sobre todo porque está basada en la amistad real entre el suizo Heinrich Harrer y el Dalai Lama. Lo que no cuenta la película es un pequeño detalle acerca del pasado de Harrer: fue un nazi comprobado,  miembro de las temidas SA, y más tarde de las SS. En mi opinión, un detalle que hubiera dado más peso a la historia, porque si bien es cierto la película (y el libro) relata una amistad, es primero la historia de la conversión de un hombre, motivado primero por el poder, el prestigio y el ego que impulsa su sociedad, transformado por la sencillez de un niño en una cultura que se mueve en otros valores. Su pasado nazi no hubiera sino hecho más relevante su “metanoia“.

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Moneyball

Me encantan las películas deportivas, pero con las de béisbol me pasa algo peculiar… no soy fanático del deporte, no suelo detenerme a ver los partidos en tv, no tengo idea quiénes son los jugadores más destacados ni cuándo empieza o termina la temporada regular… sin embargo, las películas sobre el béisbol son algunas de las más evocativas que he visto. Sólo recordar a Kevin Costner en For Love of the Game y Field of Dreams y más atrás a Robert Redford en The Natural (un clásico, la escena final con las luminarias estallando es inolvidable). Incluso The Sandlot con “Hércules” tragando cuanta pelota caía en su territorio… Todas estas películas tienen algo en común, no son relatos sobre un juego, sino sobre la vida, los valores, los principios, la persona y el deseo de ser mejores haciendo lo que disfrutamos. Algo que deberíamos ser capaces de hacer todos respecto a nuestras propias vidas.

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El liderazgo hace una diferencia

Liderazgo es estar dispuesto a arriesgarse.
Liderazgo es sentir pasión por  hacer una diferencia en los demás.
Liderazgo es sentirse insatisfecho con la realidad actual.
Liderazgo es tomar responsabilidad cuando los demás están presentando excusas.
Liderazgo es ver las posibilidades que ofrece una situación, cuando los demás sólo ven limitaciones.
Liderazgo es estar preparado para sobresalir en medio de una muchedumbre.
Liderazgo es tener una mente y un corazón abiertos.
Liderazgo es la capacidad de sumergir su ego para elegir lo mejor.
Liderazgo es estimular en otros la capacidad de soñar.
Liderazgo es inspirar a los demás con una visión de lo que cada uno puede aportar.
Liderazgo es el poder que ejerce uno para aprovechar el poder de muchos.
Liderazgo es cuando su corazón habla al corazón de los demás.
Liderazgo es la integración del corazón, la mente y el alma.
Liderazgo es la capacidad de preocuparse por los demás, y al hacerlo, liberar las ideas, energía y capacidades de los demás.
Liderazgo es hacer que un sueño se convierta en realidad.
Liderazgo, por encima de todo, es valentía.

(Tomado de Liderazgo, principios de oro. John Maxwell)

Nuestro miedo + profundo…

Si hay un personaje que admiro de manera profunda, que me inspira desde lo espiritual hasta la acción, ese es Nelson Mandela… toda una vida de entrega a un propósito: la dignidad de todos en la libertad:

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

¿Es posible ser un líder ético en el Ecuador?

Estoy reemplazando temporalmente a una docente en sus clases de Ética. Son estudiantes de varias carreras: Marketing, Negocios, etc. Ayer disfruté un debate que hicimos en clase con dos grupos que dieron sus argumentos a favor y en contra: ¿Es posible ser un líder ético en el Ecuador? Escuché argumentos tan válidos de un lado y otro:

  • En un país donde no hay educación de calidad o mucha gente no tiene siquiera acceso a la misma, donde hay pobreza generalizada, cómo podemos esperar ética, donde predomina la cultura de supervivencia.
  • La corrupción está generalizada e incrustada en las estructuras de la sociedad: aunque quieras ser honesto en algún momento te pondrán frente a una situación donde tendrás que elegir entre aceptar “saltarte una regla” o padecer las consecuencias: filas eternas para acceder a un servicio que por la vía alternativa se puede demorar 5 minutos, darle una propina al vigilante que se inventa infracciones aprovechando de su poder, copiar la tarea porque tengo que trabajar y no me queda tiempo, etc…
  • Al final, ser ético o no, depende de cada uno…
  • ¿Ser ético depende de las circunstancias?
  • Las pequeñas acciones son las que construyen la corrupción (o la cultura ética)…
  • No se requiere tener un cargo importante para ser líder. el liderazgo tiene que ver con tu poder de influencia, no con el número de seguidores que tengas…

Interesante, buena discusión… al final, es un tema complejo; al final, ser ético es lo deseable y siempre posible, pero quién se atreva a vivir así tiene que saber que tiene su costo, su sacrificio… a veces es ganar un poco menos de dinero (pero dinero limpio) o que mi prestigio sea amenazado (incluso destruido), y otras veces se trata de efectos aún más serios, como poner en riesgo a mi familia o mi propia vida.

Recuerdo dos ejemplos que ilustran esta idea. El primero es un caso de la vida real: Nelson Mandela, en su autobiografía (El largo camino hacia la Libertad…), justificaba la lucha armada diciendo: “La naturaleza de la lucha la determina el opresor”. Mi naturaleza pacifista se resiste a aceptar la lucha violenta, sin embargo cuando el opresor sólo acepta la sumisión y cualquier reacción se reprime con violencia, a veces la única alternativa que queda para recuperar la libertad es protegerse con las armas… lo entiendo, ojalá no me toque nunca enfrentar una decisión de esa naturaleza… Este mismo concepto lo desarrolló Ignacio Ellacuría, rector de la UCA en El Salvador en época de dictadura, luego muerto mártir: existe la violencia opresiva, la violencia revolucionaria o liberadora y la violencia represiva…  La violencia revolucionaria estará justificada, dado el problema de la injusticia estructural. Sin embargo, la licitud de este tipo de violencia estará restringida, porque la violencia «siempre es un mal, y sólo puede ser usada en proporción con el mal mayor que se quiere evitar. Ese mal ha de medirse sobre todo en relación con los daños que a corta y larga distancia se den para las mayorías».

El otro ejemplo es ficticio, una de las mejores películas que he visto en mi vida, no porque sea la historia de un héroe de cómics y los efectos especiales sean espectaculares (que hay mejores), sino porque es una excelente radiografía, cruda y realista, de la sociedad en que vivimos. Si no la han visto con esos ojos, les recomiendo analizar todas las metáforas que Chris Nolan desarrolló en esta versión de Batman, y del verdadero protagonista de esta película: el Joker (lee mi reseña en el 2008). El Caballero de la Noche, Batman está en la encrucijada de romper algunas reglas para atrapar al enemigo. Llega a reflexionar con su mayordomo, Alfred, que él no es el héroe ideal que todos quisieran, es el héroe que su sociedad se merece y el que necesitan. Quizá no el más popular, sí el que protege a los suyos, incluso de sus propios errores. Vivimos en una sociedad que merece los líderes que tenemos y requerimos no líderes salvadores, mesías, sino héroes que nos cuestionen en lo más profundo de nuestras actitudes corrompidas y disfrazadas de “derechos”.

Ser un líder ético en una sociedad como la nuestra tiene sus consecuencias. Pero como decía uno de los estudiantes, es cuestión de evaluar qué es peor, aceptar el costo de la lucha o dejarle a los míos un mundo cada vez más miedoso, más enrejado… más democrático porque elige más y lo puede comprar todo, pero menos democrática porque en el fondo asumimos menos responsabilidades y elegimos escondernos antes que enfrentar los problemas.

 Me dio gusto el debate, fue revelador. Como fue revelador la encuesta que ensayé con ellos. Les pregunté cuáles son las cualidades que debe tener un líder y las comparamos con la misma encuesta hecha por Steven Covey.

 

 Fue revelador descubrir que a pesar de todo, estamos condicionados (no determinados) por nuestra cultura. La encuesta de Covey resalta la integridad, la centralidad de la persona y otras cualidades internas del líder. Los estudiantes apenas mencionaron la integridad y más bien se destacan cualidades de comunicación, motivación, don de mando y la fortaleza, todas cualidades externas del líder. No sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero pasan por mi cabeza rostros de la mayoría de nuestros presidentes, líderes barriales, universitarios, etc… y uno comprende esta radiografía: seguimos identificando liderazgo con don de palabra, no importa si esas palabras son respaldadas por acciones éticas o están vacías de propósito.

 Es hora de elegir líderes éticos, pero aún más, es hora de elegir ser líderes éticos. Y eso no se decide una vez y ya… se elige todos los días.