Imagen

S Flamenco

S Flamenco

S flamengo

con 1 pata

Dibuja una ese

S flamengo

en 1 pata.

Imagen

2 maneras de sobrevivir

Machupicchu

Permaneces estático, 

aparentemente imperturbable,

pero irremediablemente desgastándote.

O permaneces creciendo,

irremediablemente frágil,

pero verdaderamente vivo.

 

 

Imagen

Somos piratas…

Guayaquil by Christian Ubilla
Guayaquil, a photo by Christian Ubilla on Flickr.

Con el mundo como horizonte,
hambrientos de tesoros,
con la ambición en el corazón.
Decididos a lanzarnos al mar,
dispuestos a quemar las naves.
Somos piratas…

3 caminantes… hacia comunidades peregrinas

“Y me pregunto: ¿estamos en espera o estamos cerrados? ¿Somos vigilantes o nos quedamos seguros en un albergue, a lo largo del camino y no queremos ir más adelante? ¿Somos peregrinos o somos errantes?”

Papa Francisco, 23 de diciembre de 2013.

Caminantes ....

Imagen de Alexis Martín con licencia CC BY-NC 4.0

Cuando pienso en nuestras comunidades, tres imágenes: mochileros, vagabundos o peregrinos. Es posible que a los tres los encuentres en el mismo camino, lo que los diferencia es la actitud con la que caminan. No los diferencia la vocación, todos son caminantes. Tampoco los recursos: todos van ligeros de equipaje. Ni siquiera el destino, no sería extraño que los tres lleguen al mismo lugar. La diferencia es la actitud.

El mochilero busca diversión, distracción, aventura y “nuevas experiencias”. Objetivos cortos. Quiere conocer nuevos lugares, pero superficialmente. Una vez que pasa la novedad se aburre. Caminan mientras sea divertido. Cuando termina la aventura, termina el viaje. Lo importante es pasarlo bien. Siempre regresan con muchas historias para contar, fotos, recuerdos, souvenirs…

La mayoría de comunidades empiezan como mochileras pero ninguna dura mucho tiempo así. Algunos terminan el paseo cuando consiguen lo que buscaban (conscientemente o no). Les gusta “andar” con los amigos pero se aburren cuando termina la novedad. Les atrae la CVX pero sólo sus grandes experiencias, las “aventuras”, como los ejercicios espirituales. Se llenan de recuerdos, de souvenirs, pero cuando es momento de “algo más”, muchas abandonan el camino.

El vagabundo va libre, pero errante. Camina, nunca se queda en un solo lugar, pero confunde caminar con estar en camino. Va de un lado a otro, pero no sabe a dónde va.  Llega a muchos destinos pero nunca llega a ninguna parte, en realidad se quedó instalado. Pide, mendiga, no tiene nada que ofrecer.

Ninguna comunidad debería ser vagabunda, pero hay muchas… muchísimas. Pueden durar toda la vida, pero no llegaron a ninguna parte. Van a todos los encuentros, hacen ejercicios espirituales todos los años, leen y hasta responden todos los comunicados, cumplen todos los requisitos de la CVX, pero andan sin rumbo. No optan, acogen las metas que les llegan. Confunden “disponibilidad” con comodidad y ausencia de discernimiento. Piden, exigen, pero no tienen nada que aportar. Apoyan todo…  excepto cuando se quieren meter con su bolsillo o su propio “ritmo”.

El peregrino va a un lugar sagrado y así hace sagrado cualquier camino. Tiene un punto de llegada, pero sabe que el camino también es un destino. Camina porque comprende que estacionado, instalado, no llegará a ninguna parte. Disfrutan tanto el paisaje como lo que el paisaje provoca en su interior. Caminan porque tienen fe, porque buscan liberación (o penitencia) o por gratitud. Empieza con objetivos cortos, pero con grandes intuiciones: En el camino descubre (discierne) el verdadero sentido de su caminar y en su destino encuentra siempre un Destino mayor. Mendiga pero también comparte. Cuando termina el camino que iniciaron, toda su vida se ha convertido en Camino.

Toda comunidad debería ser peregrina, pero hay pocas… poquísimas. El Evangelio y los ejercicios espirituales son su “manual de camino”. Se dejan guiar pero son libres para elegir. Son exigentes pero al hacerlo también se exigen a sí mismos. Se animan y acompañan unos a otros pero también saben corregirse mutuamente. Se afanan por actuar (como Marta) pero no olvidan que lo más importante es seguir a Jesús (como María). Las comunidades peregrinas disciernen, envían, acompañan y evalúan…

Ignacio de Loyola se autodenominó “el peregrino”. Los primeros cristianos, antes de ser llamados “cristianos”, fueron conocidos como “los del Camino”. Son imágenes que nos invitan a cuestionarnos… ¿Y tu comunidad? ¿Avanza peregrina, desinstalada, desacomodada, discerniendo conscientes que su misión no es sólo a dónde va, sino cómo avanza: con el Señor, por Él y en Él, que se llamó a sí mismo El Camino…?

Malabaristas… laicos en camino

Imagen

Cuando entré a CVX (hace ya 15 años… cómo pasa el tiempo!!!) me explicaban la dinámica CVX como aquella mesa de 3 pilares (espiritualidad, comunidad y servicio). Si una de las tres faltaba, la mesa se caía. Luego, en una visita que nos hicieron Javier Uriarte sj y Franklin Ibañez (desde la hermana CVX Perú), vinieron con la novedad del cuarto pilar, la dimensión personal.

Pero a medida que pasa el tiempo, la globalización hace cada vez más evidente que el mundo ha cambiado, aunque tal vez debo reconocer que en 15 años soy yo el que he cambiado y soy más viejo. La vida se complica, y aumentan las responsabilidades, y más que la imagen de la mesa sostenida por estos tres pilares que defendemos se me hace más evidente la metáfora del malabarista que tiene que avanzar con tres o cuatro pelotas que rotan en el aire -a veces más… familia, trabajo, CVX, amigos-. Camina con las cuatro, pero alternando su permanencia en las manos donde máximo pueden caber dos, una en cada mano. En todo momento hay una que queda en el aire, pero también en cada momento hay una o dos sobre las que trabajo, en la medida de mis capacidades. En la mesa, una imagen estática, cada pilar tiene que tener la misma medida, sino tendremos mesa “chueca”. En cambio, para el malabarista, pretender tener las 3 al mismo tiempo y nivel es ignorar las limitaciones del oficio y la naturaleza de su identidad dinámica. Yo creo que el laico ignaciano tiene que aprender el arte de ser malabarista.

El malabarista es por naturaleza un profesional flexible y creativo. Sostengo que mucho más importante que mantener la vida de oración es cultivar la vida espiritual. No todos los días tenemos tiempo para hacer oración, pero todos los días podemos alimentar nuestra espiritualidad: con el examen de conciencia, visitando brevemente al Santísimo, ofreciendo la jornada con una pequeña plegaria, con la devoción del Ángelus o un denario en la metrovía de ida al trabajo. Cualquiera de estas “prácticas” no nos quitan más de 5 minutos en el día. Por supuesto que la oración es necesaria y hay que buscar siempre espacio para ella, pero seamos realistas, ¿qué madre tiene tiempo o “lucidez” (que no le venza el cansancio) para orar 20 minutos todos los días, no se diga más?

Cuando tenemos un molde para medir, vamos a juzgar a los demás. No creo que haya mayor peligro para la vida comunitaria que el juicio porque en lugar de animar e incluir, el “molde” sirve para excluir a los que consideramos que no calzan con el mismo. ¿Y qué tal si nos estamos midiendo con los moldes incorrectos?

En medio de lo abrumador que pueda parecer la vida cotidiana y las mil responsabilidades que nos caen, sigo confirmando que me siento llamado a una vocación que considero plenamente laical. Si esperamos que sea el cura quien nos “resuelva” las desolaciones, aunque más “contenta y tranquila”, dejaría de ser una comunidad de laicos maduros, y retrocedería para convertirse en la “CVX del cura tal o cual”. Laicos que hacen lo que el cura les “ha dado discerniendo”, sin la capacidad de descubrir la voluntad de Dios, a nivel individual y comunitario. Habremos perdido la oportunidad de aprender lo que el Señor nos ha querido decir en este tiempo de crisis: que hay “fórmulas” que debemos estar dispuestos a abandonar y nuevas prácticas que no debemos despreciar.

¿Cómo ser buena noticia en este mundo? La CVX está llamada a crecer, a vivir su adultez a plenitud. Está llamada a comprender que la vocación laical se realiza no a pesar de la vida familiar y la laboral, sino justamente en ellas. Que ahí debemos ser flexibles, para poder ser creativos, co-creadores de estilos de vida nuevos, más plenificantes. Ahí debemos descubrir cómo construir el Reino, un mundo de justicia y paz, a nuestro alrededor. Ahí debemos ser testimonio para un mundo que es laico, mientras “se gana el sueldo y se educa al hijo”.

El mundo está cambiando, es más complejo que hace 10 o 20 años. Cada uno tendrá ejemplos que lo demuestran: la familia está en crisis, la política está en crisis, la economía está en crisis, la Iglesia está en crisis. Arrupe decía hace más de 30 años que más deberíamos temer dar respuestas de ayer a problemas nuevos que enfrentar con valentía lo desconocido. Yo agrego con creatividad y flexibilidad, como el malabarista.

¿Y tú? ¿Qué opinas de esta imagen? ¿tienes otras que nos ayuden a caminar y crecer con paz y gozo?

Patria

Líbano en pie by Christian Ubilla
Líbano en pie, a photo by Christian Ubilla on Flickr.

Es lo que lleva en el alma
todo aquél cuando se aleja… 

Son los mártires que gritan: 
BANDERA, BANDERA, BANDERA

Patria es un sentimiento
en la mirada de un viejo…
Sol de eterna primavera,
risa de hermanita nueva.
Te contesto, hermanito:
Patria son tantas cosas bellas

Ruben Blades

Imagen

Vistos de cerca…

Saltamontes by Christian Ubilla
Saltamontes, a photo by Christian Ubilla on Flickr.

Vistos de cerca
detrás de nuestras arrugas,
de nuestras deformidades,
de nuestras extrañas miradas…
somos así, llenos de matices y texturas.
Somos hermosos…