Lo ridículo de las religiones (y de ciertos documentales)

Religulous, una mezcla entre las palabras «Religion» (religión) y «Ridiculous» (ridículo), es un “documental” protagonizado por Bill Maher, el famoso comediante de la TV norteamericana. El entrecomillado es mío, ya que considero que vale la pena aquí analizar la línea -muy fina- que separa el género documental, que presenta aspectos de la realidad, y lo que logra este audiovisual, más cercano al género comedia, si bien parte de hechos reales.

Debo aclarar primero que disfruté el documental. Me divirtió. Me reí en muchas partes y me identifiqué con muchas de las mismas críticas que hace Maher frente a ciertas prácticas y creencias religiosas. No niego ni lo escondo. Que hoy la gente siga comprando “indulgencias plenarias” me parece simplemente estúpido y que aún exista quienes nieguen la evolución y crean que Adán y Eva fueron personajes históricos creo que sólo es evidencia de alta ignorancia (¿quién sería el biógrafo o el reportero con grabadora en mano, que estuvo ahí para registrar la historia?). Creo que si el objetivo del “documental” hubiera consistido en presentar la manipulación que se puede realizar desde las religiones y casos de fanáticos religiosos que rayan en lo ridículo, habría conseguido su fin con éxito, empleando la sátira, la ironía y el sarcasmo como válidos instrumentos.

Sin embargo, Bill Maher pretende algo más, un cierto ensayo para justificar su postura personal (ateísmo) tratando de demostrar que toda religión y cualquier forma de fe religiosa es absurda. Sí, él llega a decir que no tiene nada contra Dios sino contra la religión como instrumento de manipulación, también recalca constantemente que él no tiene la verdad absoluta y está seguro que nadie la tiene -concuerdo- pero también es verdad que en cada entrevista, una y otra vez, sólo busca ridiculizar la fe. Si uno logra comprender esta distinción, es evidente que este no sea un documental objetivo, a lo mucho una comedia en base a hechos reales, y que la elección de los entrevistados consigue su cometido: es fácil encontrar por todas partes fanáticos religiosos que justifiquen la ridiculización.

He aquí el senador que demostró que no rindió ningún test de inteligencia para postularse.

Particularmente, creo que la entrevista al senador estadounidense, quien llega a decir que no hace falta pasar un test de inteligencia para ocupar su puesto (así es!) y el “mesías” mexicano que se cree descendiente de Jesús, son simplemente geniales. Curiosamente son los 2 sacerdotes católicos entrevistados los que salen mejor parados -quizás debió entrevistar a un par de sacerdotes opusianos o a algún caballero de la virgen-…  Más genial me pareció la respuesta de uno de ellos a la pregunta de Maher: “¿Qué podemos hacer para cambiar a todos esos creyentes ingenuos?… -Nada… no se puede hacer nada, así morirán…”

Disfrazado de espíritu crítico confunde la crítica constructiva con la ridiculización, cayendo en el mismo error que intenta evidenciar: cómo una manera de presentar la verdad (o la mentira) sirven para manipular las conciencias. La ridiculización contiene cierto sentido de superioridad, cierta arrogancia. Si me repites una y mil veces que no tienes la verdad absoluta pero al mismo tiempo descalificas toda forma de religión sin reconocer ninguna virtud o grado de verdad, hay cierta incoherencia en tu intención. ¿Todos las formas de fe son absurdas? ¿Todos los creyentes son estúpidos? ¿Ninguna religión predica algún grado de verdad?

A los más conservadores herirá fácilmente susceptibilidades. A los creyentes acríticos e ingenuos que “comen crudo” ritos y dogmas -lastimosamente así sucede en la mayoría de las religiones, especialmente la Iglesia Católica de la que puedo hablar con conocimiento- les quitará el piso de la fe. A los hijos de la post-modernidad que recibieron una religión por herencia, mas no por educación, les dará argumentos para reforzar el desencanto y la rabia tras la idea de que la institución y sus líderes los han engañado. A quienes sienten aversión por ella se sentirán identificados y podrán confirmar las sospechas de que la fe de muchos ingenuos ha sido construida sobre mentiras. Y a los creyentes críticos, que somos conscientes que en nuestras propias religiones hay elementos absurdos -como en cualquier familia, que ninguna es perfecta-, nos dará una excusa para reírnos un rato. Consigue todo ello, pero no consigue aportar a generar una crítica constructiva, ni mostrar una realidad de forma objetiva para formar un criterio, ni fomentar la apertura para reconocer los defectos propios. Todo lo contrario, dejará inmune a los sensatos y radicalizará las posturas agresivas de unos y las defensivas de otros.

¿Digo que no hay que verla? Todo lo contrario, la recomiendo. Pero hay que verla como cualquier buena película de James Bond, Harry Potter o mejor, alguna de Adam Sandler… logrará divertir a quienes estén dispuestos a reírse de sí mismos y a quienes les guste ese tipo de comedia. Como “documental” creo que es una caricatura mal hecha…

Por cierto, la pueden ver online haciendo click aquí.

3 comentarios en “Lo ridículo de las religiones (y de ciertos documentales)

  1. De acuerdo contigo chucristian. Detrás, en estas cosas, siento como un juego del lenguaje. El descalificador de la religión se ponee la etiqueta de “no tengo la verdad” mientras hace al mismo tiempo todo lo contrario. Lo único que cambia es la frase aparente con la que se disfraza. Muy parecido al fanático religioso si se mira al espejo, ¡ay del horror de mirarse de vuelta!

    “Si me repites una y mil veces que no tienes la verdad absoluta pero al mismo tiempo descalificas toda forma de religión sin reconocer ninguna virtud o grado de verdad, hay cierta incoherencia en tu intención.”

    En fin, concuerdo con tu postura, de poder reírse de las verdades que también se dicen en estas cosas, pues ciertamente uno encuentra de todo (y hasta uno se ríe de su propio fundamentalismo cuando lo encuentra, siempre pienso que uno vive en intervalos de estupidez y lucidez).

    Por el momento, sin embargo, paso un momento de indigestión la verdad. Me indigesta la violencia que siento detrás de estas cosas de aparente risa. No en el caso del video actual (no lo he visto y al menos en este tiempo no lo veré, por las razones expuestas), otros hechos… Trato de comprender estas cosas como explosiones de personas que precisamente vivieron su religión de manera opresiva (como una imposición) y de esta manera encontraron su manera de volver a respirar.

    Abrazo.

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    • Christian Ubilla dijo:

      Gracias chino… una cosa es ser capaz de reírnos de esos “intervalos de estupidez y lucidez” que todos tenemos y otra cosa es esconder desprecio detrás de una risa burlona… como decimos, “hay que odiar el pecado, no al pecador…”

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