San Romero de América


San Romero de América

Hoy 24 de Marzo se conmemora el 32 aniversario del martirio de Monseñor Oscar Romero. Como arzobispo de San Salvador, denunció en sus homilías dominicales numerosas violaciones de los derechos humanos, la represión militar y manifestó públicamente su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política de su país haciendo suya la opción preferencial por los pobres. Murió asesinado por un francotirador mientras celebraba una misa, un día después de hacer un enérgico llamamiento al ejército salvadoreño:

Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.

En un régimen militar, el hecho de que un sacerdote dé órdenes a los soldados fue una sentencia de muerte y seguramente Monseñor Romero era consciente de la consecuencia de sus palabras. Su compromiso con el Evangelio y ser “la voz de los que no tienen voz” lo condujo al martirio que profetizó diciendo “si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño”.

Tres meses antes de su asesinato, en su famoso discurso en Lovaina, Monseñor Oscar Arnulfo Romero expresaba:

“La dimensión política de la fe no es otra cosa que la respuesta de la Iglesia a las exigencias del mundo real socio-político en que vive la Iglesia, Pueblo de Dios. Lo que hemos redescubierto es que esa exigencia es primaria para la fe y que la Iglesia no puede desentenderse de ella. No se trate de que la Iglesia se considere a sí misma como institución política que entra en competencia con otras instancias políticas, ni que posea unos mecanismos políticos propios; ni mucho menos se trata de que nuestra Iglesia desee un liderazgo político. Se trata de algo más profundo y evangélico; se trata de la verdadera opción por los pobres, de encarnarse en su mundo, de anunciarles una buena noticia, de darles una esperanza, de animarles a una praxis liberadora, de defender su causa y de participar en su destino. Esta opción de la Iglesia por los pobres es la que explica la dimensión política de su fe en sus raíces y rasgos más fundamentales. Porque ha optado por los pobres reales y no ficticios, porque ha optado por los realmente oprimidos y reprimidos, la Iglesia vive en el mundo de lo político y se realiza como Iglesia también a través de lo político. No puede ser de otra manera si es que, como Jesús, se dirige a los pobres…”

Que San Romero de América nos siga inspirando en nuestras luchas para trabajar con, por, para y como los pobres para construir un mundo más justo y solidario.

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