Elegir el destino…

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Después de leer caín, que dejó sembrada semillas de desconfianza (de la buena desconfianza) sobre mi catecismo, fue decisión saludable continuar con “La Quinta Montaña” de Paulo Coelho… Una invitación a confiar en Dios (o el destino, como quiera llamarlo o comprenderlo).

Todos tenemos “hambre” de sentido. Todos queremos vivir una vida con plenitud, sabiendo que estamos haciendo cosas importantes, valiosas, dejando un legado. Dicen que el peor asesinato es el de nuestros sueños… Nuestra vida y nuestras decisiones son un constante responder a esa necesidad… ¿qué nos hace felices?. Y porque hay mucha “felicidad aparente”, todos nos hemos confundido en esa búsqueda y nos hemos perdido en el camino…

El problema no es reconocerse “perdible”, frágil, confundible… ese es un buen paso a la honestidad (con uno mismo); el problema consiste en, sintiéndonos frágiles y confundidos, buscar las respuestas fuera de nosotros (en un recetario de autoayuda, en el horóscopo, en las enseñanzas de cualquier iglesia, incluso en las palabras de un cura…) y olvidar que las respuestas están dentro de uno, en nuestras experiencias de vida (incluso en las dolorosas, o mejor dicho, sobre todo en ellas).

No que las palabras del cura y las enseñanzas de la iglesia puedan ser buenas (aunque mi experiencia es que muchas veces con buena intención y mala formación pueden hacer más daño que bien), pero nada puede reemplazar la propia búsqueda, abandonar el discernimiento, dejar de escuchar el llamado de la vida en las señales sutiles, a veces evidentes, que Dios (o el destino) nos pone en nuestro camino: “Un hombre debe pasar por distintas etapas antes de poder cumplir su destino”, “…hay momentos en que las tribulaciones se presentan en nuestras vidas y no podemos evitarlas. Pero están allí por algún motivo.”

Si con “caín” decía que “cuestionar(nos) no es pecado…” ahora puedo decir que cuestionar a Dios y luchar contra Él o lo que comprendemos que pone en nuestra vida, tampoco lo es… permitirnos “enojarnos” con Dios cuando nos “desarma” la vida, es la mejor manera de crecer en sinceridad y amistad con Él. Es saludable, es necesario, porque como dice Coelho “el hombre precisa escoger y no aceptar su destino”.

Los designios de Dios no son “inescrutables” (me mantengo en la estupidez de esa afirmación…), los designios de Dios hay que discernirlos, hay que comprenderlos y hay que escogerlos… nadie puede encontrar las respuestas ni elegir por nosotros, sólo podemos animarnos y acompañarnos en el camino…

De eso depende vivir una vida con sentido o morir y regresar a la tierra como polvo… Es decir, igual lo haremos, pero será polvo feliz…

2 comentarios en “Elegir el destino…

  1. "permitirnos 'enojarnos' con Dios cuando nos 'desarma" la vida', es la mejor manera de crecer en sinceridad y amistad con Él."Totalmente de acuerdo. Tan sólo un comentario desde la experiencia: Al igual que en cualquier relación que uno busca que crezca, hay que tener cuidado de que ese enojo no corte la comunicación entre las partes. De lo contrario, lo que podría ser un camino de profundización puede llevar al estancamiento y la resequedad. Sobra decir que estar enojado y permanecer abierto a la "novedad" del otro no es una actitud fácil de lograr (sino pregúntenle a cualquier pareja "dialogante"). Un abrazo a la distancia🙂

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