Cambiar los paradigmas en la educación…

Siempre me ha llamado la atención el tema de los paradigmas. Nos condicionan a actuar o responder de una manera determinada. Tomar conciencia de mis paradigmas me ha llevado a preguntarme: ¿es la única manera de actuar? O peor aún: ¿es la manera correcta?.

Y siempre he creído que la educación, la de los padres y la de la escuela (colegio, universidad), es la gran creadora de paradigmas… la pregunta no es si debemos o no tener paradigmas, sino cuáles sí y cuáles no adoptar. Si vivimos una crisis, es la oportunidad de cambiar los paradigmas. Las crisis son una alerta de que las respuestas que damos (o no damos) no funcionan.

El Ecuador debate, lastimosamente en las calles, un nuevo modelo educativo. Simplificando el tema, en Chile pasa lo mismo. Son crisis que nos invitan a cuestionar nuestros paradigmas. En la universidad, recuerdo un debate en mi clase de Sociología de la educación, en la que el profesor cuestionaba si la educación en el país responde o no a la necesidades de nuestro mercado, de nuestra industria, partiendo del supuesto que para eso es el sistema educativo, para preparar a las personas para trabajar. Yo lo cuestioné por qué la educación tenía que aportar al mercado… no digo que no pueda y deba hacerlo, pero si dejamos el objetivo de la educación ahí, incluso la universitaria, que se restrinja a las necesidades productivas de la sociedad, olvidamos que el objetivo más importante de la educación es el desarrollo de la persona, no de la sociedad. La sociedad se desarrollará en la medida que las personas sean felices desarrollando sus potencialidades.

El mismo paradigma de mi profesor veo hoy en los estudiantes que se quejan contra el “bachillerato unificado” cuando se preguntan (y nos preguntan) qué empresa querrá contratar a un bachiller que no se ha especializado en FIMA o en QUIBIO… Quizá el término “unificado” no es el más adecuado, pero hace mucho tiempo contemplo la necesidad de eliminar la educación “compartimentada” (segmentada, que no permite ver el cuadro completo, la vida) para potenciar las habilidades personales y la colaboración en contra de la estandarización. En el mundo real, los grupos son dinámicos, no esos grupos estáticos como los de los compañeros de curso. La vida es la familia, los amigos, el trabajo, la iglesia, el equipo, el movimiento… cada uno con sus particularidades.

¿Cuál es el efecto de la educación en el desarrollo integral de nuestros niños y jóvenes? ¿Tenemos actualmente una educación que estimula o una que aburre? ¿Nos estamos preparando para este presente tan cambiante, dinámico, en el que se requiere capacidad para el autoaprendizaje, ser creativos, adaptarnos al cambio, a colaborar en las diferencias? ¿Tenemos una educación para aprender a responder a los mil estímulos que hoy tienen nuestros jóvenes (internet, TV por cable, smartphones, Ipods, Ipads, etc., etc.) o para bloquearlos e ignorarlos en laboratorios irreales (aulas) donde aprendemos letras y números que luego no usaremos nunca…? ¿Una que nos enseña a pensar o la que nos da las respuestas? ¿Una que hace mejores personas, ciudadanos, o una que simplemente nos hace mejores trabajadores?

Hay que cambiar los paradigmas. Los dejo con esta excelente presentación de Sir Ken Robinson…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s